Artículos de Isidro Toro Pampols .·.
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lunes, 27 de septiembre de 2021

Futurismo y futurología en política


 

En la ciudad de Alejandría, Egipto, nace en 1876 Fillipo Tommanso Marinetti, poeta, escritor, fundador del movimiento futurista que sirvió de base, años después, a la ideóloga fascista italiana. Hoy existen movimientos que buscan basar ideas políticas autoritarias en la tecnología.

La futurología la entendemos en la actualidad como un arte o una ciencia, aun se debate sobre el tema, que estudia la evolución de las tendencias actuales y como se proyectan en el futuro. Si la Historia como saber indaga en el pasado, la futurología aspira hacerlo con el mañana.

El sábado 9 de febrero de 1909 se publica el Manifiesto Futurista, en el periódico Le Figaro de Francia. Las ideas contenidas apuntalarían la doctrina fascista en cuanto a la exaltación de la violencia extrema: por ejemplo, el punto 9 del precitado documento señala: “Queremos glorificar la guerra —única higiene del mundo—, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las ideas por las cuales se muere y el desprecio por la mujer”. Si bien es cierto que entre el futurismo y el fascismo hay una separación en el tiempo, las ideas permanecen particularmente cuando las condiciones sociales de un sector del pueblo acogen su desarrollo.

En nuestro siglo XXI florecen movimientos culturales sobre la base del impacto del adelanto tecnológico en la transformación de la condición humana. Fereidoun M. Esfandiary es un pensador nacido en Bélgica (1930) de ascendencia iraní, quien desplegó toda una teoría que dio pie al movimiento transhumanista (H+), quienes trabajan el concepto de “posthumano” el cual trata, entre otros temas, de la posibilidad del ser humano de superar sus limitaciones físicas e intelectuales mediante el control de la evolución biológica por medios tecnológicos. Ya hay mucha literatura que ilustra la amplia gama de posibilidades basándose en hechos concretos como el ciborg, que son “organismos cibernéticos” que se incorporan a la persona con el fin de mejorar una parte orgánica afectada por algún desgaste o deficiencia.

El transhumanismo permea en la política contemporánea y los tanques de ideas han desarrollado el concepto de extrapolítica, como una ideología que busca un cambio social, mejorando el rol del individuo en el Estado, desplegando el ideal del H+. Por supuesto, el componente humano hace que la extrapolítica tenga tendencias las que se manifiestan, esencialmente, en el rol que debe tener el Estado en el proceso de transhumanización.

La Ética, como rama de la filosofía que estudia la conducta del ser humano, ha estado presente desde tiempos arcaicos. Platón trabajo el tema del hedonismo, la ley del más fuerte y otros relativos a la ética individual y la pública. Aristóteles, los estoicos, epicúreos y en general, las escuelas filosóficas de la Antigüedad y, desde allí, hasta nuestros días, el hombre piensa sobre lo que es “correcto” e “incorrecto”, lo “bueno” y lo “malo” y así sucesivamente. La tecnoética nos lleva a valorar la aplicación tecnológica que podría superar las limitaciones humanas. No es materia fácil de abordar, pero siempre emergerá ante la posibilidad de cambiar el rumbo del devenir de la humanidad. Lo importante es estar claro que tendencia de la futurología contemporánea puede dar base ideológica a movimientos neofascistas u otras versiones autoritarias, que ya cunden en el hemisferio occidental. Es un peligro que debemos prevenir y combatir.

En la actualidad se genera una dinámica intensa y los partidos políticos tienen mucha tela para implementar mesas de debates, foros, seminarios y hasta confeccionar programas y propuestas para la sociedad. Veremos.

Isidro Toro Pampols.·.

15 febrero 2021

domingo, 26 de septiembre de 2021

Cooperativismo y posthumanismo

 


La pandemia del Covid-19 ha acelerado el desarrollo y la utilización de plataformas digitales que han tenido un efecto disruptivo en la sociedad.

Tal como plantea el sociólogo francés Gabriel de Tarde (1843-1904), la sociedad no se encuentra en un estado de equilibrio permanente, sino que la pone en movimiento los inventos, nuevas ideas, modelos de pensamientos y formas de conductas de personas creativas que rompen cualquier posibilidad de cualquier estado hipnótico de la misma.

Amortalidad y política

 


Cuando hablamos de seres vivos nos viene a la mente la idea de muerte. Cuando hablamos de temas religiosos o esotéricos, la de inmortalidad bien sea por la vía de la resurrección o de la reencarnación. Cuando hablamos de transhumanismo nos viene la de amortalidad.

En este plano existencial hay especies cuyos individuos no tienen un destino natural inexorable. Con el paso del tiempo no crece su probabilidad de morir si las circunstancias se mantienen en condiciones ideales, aunque no son inmortales, porque tarde o temprano aparece un depredador, un accidente, algún cambio drástico en el ambiente o alguna funesta situación.

Un ejemplo de especie amortal es el molusco Ming que tenía 507 años cuando un grupo de biólogos lo sacó de las aguas de las costas de Islandia en 2006. Aunque lo mataron, Ming podría haber sido inmortal biológicamente.

La langosta americana es otro ejemplo, pues mantiene una impresionante capacidad para regenerarse incluso en edad avanzada. Eso quizás explique por qué algunos especímenes grandes tienen por lo menos 140 años. Su longevidad puede estar conectada al comportamiento de su ADN.

La idea de amortalidad no es nueva. Ya en la mitología griega se registra el amor de Eos, que anunciaba diariamente la llegada de su hermano el dios Helio, el Sol. Resulta que Eos se enamora de Titono, un mortal de Troya y la diosa le pide a Zeus, el “padre de los dioses y los hombres”, que le de a su amado la inmortalidad, pero olvido solicitar la eterna juventud. Así que Titono envejeció y tras perder su encanto físico disipó el interés de la diosa Eos por su persona.  

La idea de la “eterna juventud” y consideraciones en torno al envejecimiento esta presente cada día más en la medida en que la medicina avanza y el promedio de vida se hace cada vez mayor.  

El Transhumanismo (H+) es un movimiento intelectual y cultural que ya tiene más de una centuria desde que pioneros como el filósofo ruso Nikolái Fiódorovich Fiódorov, a finales del siglo XIX, o el genetista británico John Burdon Sanderson Haldane, quien en 1923 publicó su obra Dédalo e Icaro: la ciencia y el futuro, ensayo en el cual predijo postulados transhumanistas, vienen difundiendo ideas, entre otras, de como los grandes beneficios de la ciencia aportan a la biología humana.

El Transhumanismo sostiene la posibilidad y obligatoriedad moral de mejorar las capacidades físicas, intelectuales y psíquicas de la especie humana mediante la aplicación de nuevas tecnologías y la eugenesia, con la finalidad de eliminar todos los aspectos indeseables de la condición humana como la enfermedad, el sufrimiento, el envejecimiento, e incluso la muerte. El objetivo del transhumanismo es llegar a una especie humana plus, con mayores capacidades físicas, psíquicas e intelectuales y, posteriormente, a un posthumano, un ser que ya no será humano sino superior a él.(1)

El transhumanismo es parte de esa corriente mayor que es el posthumanismo, que agrupa los planteamientos que buscan la superación del humanismo actualizando viejas concepciones al siglo XXI y, en muchos casos, reconociendo las limitaciones de la inteligencia humana.

De lo anterior se pone sobre relieve el aporte que la ciencia nos brinda para superar nuestros limites biológicos presentes, pero esa realidad nos convoca a aprovechar esa oportunidad con cordura y responsabilidad, lo que demanda que el tema sea abordado desde una perspectiva ética.

En nuestra Hispanoamérica la mayoría de los partidos políticos no abordan el tema. Tampoco lo hacen las juventudes organizadas en agrupaciones partidarias.  El debate se da en otros espacios donde la discusión ha colocado de bulto temas que aparecían como olvidados: la cuestión de la naturaleza humana o su dignidad.

La idea de que el ser humano no es un individuo acabado y que la ciencia lo puede mejorar, por ejemplo, sustituyendo órganos por piezas computarizadas (ciborg), la singularidad tecnológica, la aplicación de la Inteligencia Artificial para la toma de decisiones, entre otras realidades, debe llamar la atención de las juventudes políticas porque, así como la biología tiende a ser perfectible por medio de la ciencia, también las organizaciones políticas como columnas del sistema político de la sociedad. Pero esta discusión debe ser en el marco de la ética con la precaución de no contaminar la misma. He aquí otro problema.

 Isidro Toro Pampols.·.

30 enero 2021


El caballo negro en política

Un triunfo electoral no es predecible a plenitud. Puede ser que una tendencia se muestre ganadora dieciocho meses antes y pierda. En polít...