Los estudios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han señalado, en variados documentos de trabajo, que la agricultura es la principal fuente de empleo e ingresos en las áreas rurales de los países en desarrollo, donde viven la mayoría de las personas pobres y hambrientas del mundo. Las mujeres rurales desempeñan una función fundamental en las actividades agrícolas y en aumentar la seguridad alimentaria y nutricional, en calidad de agricultoras/productoras, trabajadoras y empresarias. Sin embargo, las mujeres rurales tienen menor acceso que los hombres a los recursos y oportunidades que necesitan para ser plenamente productivas en la agricultura y garantizar la seguridad alimentaria, la nutrición y el bienestar de sus familias y de las futuras generaciones.
