Cuando un alemán promedio se sienta a desayunar
consume, mayoritariamente, productos provenientes de las cooperativas:
los huevos, la charcutería, el pan, entre otros.
El cooperativismo es marca país de Alemania. Así como el merengue o
las playas distinguen a República Dominicana, cuando uno piensa en
Alemania le asalta la idea de cervezas, salchichas, su arquitectura y el
sólido sistema cooperativismo con su robusta economía colaborativa.
Alemania es una de las grandes potencias económicas del mundo y es considerada una de las locomotoras de Europa.
Las empresas cooperativas germanas representan una de las
organizaciones económicas más antiguas y estables del país. Hoy más de
un millón de empleos directos son generados por estas asociaciones. El
sistema inmobiliario cooperativista registra alrededor de 2.6 millones
de personas que compran o rentan vivienda a través del sector. El
cincuenta por ciento de los 40 millones de alemanes mayores de 18 años
son socios de alguna entidad y la vida cotidiana corre sobre los rieles
del cooperativismo.
El gobierno comprende y apoya la importancia del sector. Apuntala su
relevancia, divulga con fuerza su premisa simple pero eficaz: «Lo que uno no puede conseguir individualmente, lo consiguen muchos”.
Los alemanes valoran que la idea cooperativa haya sido catalogada como
Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2016.
La primera ley de las empresas cooperativas en Alemania data del año
1889, o sea, hace 131 años. El cooperativismo no es el sector pobre de
la economía. Estas son las que impulsan a las pequeñas y medianas
empresas.
En la economía social los sistemas de control y los esquemas de
gobernanza perfeccionados a lo largo de los años, han sido clave para la
consolidación del sector en el país. La gestión organizacional
contempla aspectos como las auditorias especiales de la gestión y de los
estados financieros; esto es parte de la cotidianidad de las
cooperativas alemanas lo que garantiza el crecimiento y su estabilidad.
Joseph Stiglitz, Nobel de Economía 2011, postula que los países con
mayores posibilidades de lograr el anhelado bienestar social son
aquellos que persiguen cierta proporción entre los alcances y fuerzas
del estado, las empresas privadas y las cooperativas. Las cooperativas
alemanas, pese a la desaceleración económica que sufrió aquel país por
la reciente crisis global de la economía, al crecer a menos del uno por
ciento (rompiendo una racha de crecimiento constante a dos cifras), han
contribuido en este equilibrio.
En los últimos 90 años ninguna cooperativa de ahorro y crédito
alemana se fue a la quiebra; ni siquiera durante el último colapso
financiero en 2009, lo que les otorgó aún mayor credibilidad y
confianza.
La actual crisis económica producida por la pandemia mundial ha sido
enfrentada con éxito por el sector cooperativo alemán. Esta coyuntura
servirá para profundizar en el camino hacia la digitalización y un mayor
impulso a iniciativas productivas innovadoras, enfocando sus esfuerzos,
particularmente las de ahorro y crédito, en brindar capacitaciones,
técnicas para afrontar los socios el inestable contexto propiciado por
la pandemia y el compromiso cooperativista con la responsabilidad
social.
El cooperativismo alemán es un claro ejemplo de lo que el sector
significa para una economía sustentable con claro sentido de armonía
social.
Foto fuente externa
Isidro Toro Pampols.·.