Comenzar
un emprendimiento exige tener claro una serie de conceptos sobre el trabajo
asociativo y presente recomendaciones basadas en experiencias nacionales e
internacionales, como punto de partida para el proceso de la labor en conjunto
con miras de futuro.
Los
emprendedores deberán contar con conceptos y herramientas para identificar el
potencial de su agrupación y adelantar la incorporación de individuos u
organizaciones o establecer alianzas estratégicas, que coadyuven al logro de
los objetivos planteados.
En
el campo de la economía y en la economía social en particular, las empresas
muestran en muchísimos casos bajos niveles de competitividad, producto de
factores críticos que son parte de la cultura organizacional y los mismos se
han anidado transformándose en paradigmas y modelos mentales los cuales se levantan
como grandes obstáculos a vencer para que asociaciones como las cooperativas,
mipymes u otras que participan en el mercado capitalista, puedan crecer
en una realidad que implica una dialéctica empresarial cuya exigencia se aborda
con decisión o, en el mejor de los casos, se vegeta en una caricatura de
organización.
El
mayor limitante de una empresa no es su tamaño, sino su capacidad de hacer
negocios y si en sus firmas no pueden satisfacer esas demandas, pues allí está
la asociatividad como un recurso bueno y valido para sortear los escollos y
adelantar emprendimientos exitosos.
El
fin de cualquier organización es sobrevivir para poder cumplir sus objetivos,
sean estos mercantiles, culturales, sociales, políticos, deportivos, entre
otros. De allí que los emprendedores deben tener presentes que las tareas
exigen un nivel importante de compromiso, persistencia y disciplina. Para
lograr avanzar hacia el éxito, se requiere integrar los siguientes factores
claves:
Primero
la colaboración, que es el convencimiento de que cada quien, aun manteniendo su
autonomía, trabaja sobre la base de compromisos y con planes de acción
desarrollados en conjunto. Segundo, la cooperación, como factor esencial ya que
se establece una relación cercana de interdependencia con el otro. El éxito en
alcanzar un objetivo depende de la participación de todos sus miembros.
Tercero, trabajar en equipo. El esfuerzo mancomunado de cada unidad personal u
organizacional, se verá reflejado en los resultados de las labores del grupo y
los logros, el premio compartido y su distribución equitativa es uno de los
mayores incentivos. Cuarto, la coordinación, en cuanto a la organización de
esfuerzos, planificación de actividades, definición de resultados, estimación
del tiempo, distribución y división del trabajo. Unir voluntades, iniciativas y
recursos es el quinto factor, con la plena consciencia de que trabajar en
función de los objetivos comunes es fundamental para alcanzar el triunfo
idealizado. Finalmente, toda planificación debe estar bien concebida en cuanto
al horizonte de la misma, lo que implica procesos a corto, mediano y largo
alcance, que a su vez involucran un gran compromiso, persistencia y disciplina,
que sin ello, el éxito será harto difícil de alcanzar.
Es
necesario tener siempre presentes estos factores para alcanzar los objetivos
planificados. De no hacerlo, la asociación es una unión de buenos deseos que
fracasará más temprano que tarde.
Isidro Toro Pampols.·.
5 de marzo de 2021